Mariano Moreno, jacobino y antiespañol

Un día como hoy pero de 1811 fallecía, asesinado en alta mar, quien fuese secretario de la Primera Junta, abogado y periodista; director del primer periódico del Plata, la Gazeta de Buenos Ayres y fundador de la Biblioteca Nacional. Mariano Moreno fue la expresión del revolucionario radical de la Revolución de Mayo.

Tuvo una participación importante en los hechos que condujeron a la Revolución de Mayo y una actuación decisiva como secretario de la Primera Junta, resultante de la misma. Moreno fue el ideólogo de esa revolución, abogado defensor de los derechos de los indios.

Fue siempre fiel a sus ideales de liberación e ideología roussoniana aprendidos en la universidad más prestigiosa de la región en la época, la Universidad de Chuquisaca, donde también estudiaron Juan José Castelli, Bernardo de Monteagudo, Manuel Belgrano y Juan José Paso.

Ese grupo sería el núcleo ideológico de la tendencia jacobina de la Revolución de Mayo que plasmaron su proyecto en el Plan Revolucionario de Operaciones, firmado por el propio Moreno.

Fundó el primer periódico nacional, La Gazeta de Buenos Ayres, desde donde militó como periodista por la causa patriótica. También tradujo del francés El contrato social, de Jean Jaques Rousseau. Es necesario aclarar que, argumentando que Rousseau deliraba en materias religiosas, suprimió los pasajes donde el ginebrino trataba esas cuestiones.

Uno de sus mayores anhelos fue la unidad latinoamericana conformada en una Patria Grande de pueblos hermanados por sus raíces comunes.

El Plan Revolucionario planteaba las ideas más radicales contra los adictos a la corona española y era equiparable a las ideas de Maximilien Robespierre, que en la Revolución Francesa aplicó el período del Terror contra la monarquía. En ese marco ordenó el fusilamiento del virrey Liniers, para desterrar el primer intento contrarrevolucionario.

Muchos han adjudicado a Mariano Moreno una anglofilia por haber promovido el librecomercio. El contexto por el que Moreno fue partidario de la apertura fue porque las Provincias Unidas necesitaban de modo urgente una mayor recaudación impositiva y buscar una alianza internacional contra España, y en ese momento, Londres mantenía una fuerte hostilidad hacia los peninsulares. Pero en realidad Moreno sospechaba de casi todos los europeos.

Murió en alta mar el 4 de marzo de 1811 cuando viajaba en el buque inglés Fame con destino a Londres en misión diplomática. Se sospechó desde entonces que los conservadores de Buenos Aires ordenaron su envenenamiento. Uno de los indicios fue que su esposa Guadalupe había recibido un abanico de luto, guantes negros y un velo apenas Moreno partió. El propio Mariano le comentó a sus allegados que «Algo funesto me espera en este viaje». Y el tercer elemento es que la junta liderada por Saavedra, acérrimo enemigo de Moreno, había firmado un contrato con un tal Mr. Curtis, encargándole una misión idéntica a la del propio Moreno en relación a la misión para la compra de armas, en caso de «fallecimiento» de este.

Su más recordado párrafo que resume el ideario morenista es:

Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que sabe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte, mudar de tiranos, sin destruir la tiranía.

 

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