Prohibir está de moda

Nos dicen que comer, cuanto correr, donde fumar, esconden la sal, nos espí­an con cámaras y radares en las calles y que el consumo personal es ilegal. Pero permiten comprar la cerveza «a cierta hora», la venta de armas, de coches que van a 300, los McDonalds y que los narcos hagan «inversiones».

Y los corderos nos quedamos callados, entregamos nuestros derechos, nuestra libertad, nuestra adultez para decidir lo que queramos con nuestros cuerpos y nuestras putas vidas. En cuotas, despacito, despacito. Como los usureros -que después- se quedan con todo.

En España y otros tantos paíes van por el control de Internet. Van por todo.

¿Habrá que volver a los grandes principios de la Revolución Francesa? ¿Libertad, Igualdad y Tolerancia?

No sé pero en casa encerrados fumando, con el salero bajo el brazo, mmm no creo.

 

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